miércoles, 11 de junio de 2008

¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?


Como educadores sin duda tenemos una tarea titánica que pesa sobre nuestros hombros la cual tiene relación precisamente con lo que significa educar a un gran número de estudiantes que serán el futuro de Chile.
Para los profesores y en general para el resto de las personas incluso para los mismos apoderados se piensa que cuando las notas de alguna prueba no son satisfactorias es porque sin lugar a dudas son los estudiantes los que no estudiaron o no preguntaron a tiempo, en fin el docente siempre tiene la razón y la última palabra con respecto a la toma de decisiones. Pero en definitiva el hecho de evaluar el desempeño de los estudiantes no debe poner nerviosos solo a los educados sino también a quien esta a cargo de ellos puesto que esta también es una forma de evaluarse a sí mismo, como lo esta haciendo y lo importante de realizar una buena labor. Por que estar a cargo de cuarenta y cinco estudiantes multiplicado por trece cursos provoca un daño significativo al desarrollo del país. Formar mal a toda esta cantidad de personas no colabora al progreso.
Esta es la responsabilidad con la que carga cada uno de los profesores que aman su profesión y saben lo valiosa que es, porque cuantas veces se nos ha tratado de mediocres, aunque nosotros tenemos culpa en aquello por no sentirnos orgullosos de ser los encargados de formar el futuro de Chile, somos quienes tienen la misión mas difícil, la profesión mas importante dentro de toda la gama que existen puesto que nadie lleva sobre sus hombros una tarea tan difícil pero a la vez tan hermosa como es educar. Nos transformamos en verdaderos padres de cientos de estudiantes que pasan mas tiempo con nosotros que con sus propios progenitores.
Continuando con la idea anterior, un profesor con conciencia acerca de su labor sabe cuanto está cumpliendo bien su rol y cuando no. Las malas calificaciones de los estudiantes por una parte, pero fundamentalmente la atención que prestan mientras se les habla, el cariño que expresan, los alumnos saben cuando un profesor le gusta lo que hace y lo agradecen con su aprecio, su colaboración, atención y buena disposición a realizar las actividades que se le proponen.
La evaluación docente que se realiza de forma voluntaria me parece una buena herramienta pero esta debería practicarse de forma general para todos los profesores y la calificación que obtengan allí determine si continúan en la educación o no, no es posible que un profesor que aparece con evaluación mediocre continúe formando proyectos de personas que aun no forman su criterio y que están en proceso; claramente también serán alumnos "mediocres" si continúan bajo el alero de quien no tiene las competencias necesarias para tener a cargo un grupo de estudiantes.
La autoevaluación tan de moda también debería ser una herramienta para los docentes reflexionar acerca de la práctica profesional y que se den las instancias por ejemplo dentro del consejo de profesores, sería una dinámica interesante que los acercaría mas ala ideal de profesor que queremos, si tanto se habla de calidad de educación, igualdad, etc. Se debe partir por el principio, y estos son los profesores. Sin intención de atacar porque en el futuro seré una más de ellos soy una convencida que el problema pasa por ahí, si nuestros alumnos llegan tan desmotivados a la sala de clases somos nosotros los encargados de orientarlos, cierto es que traen a cuestas todo lo que es la realidad familiar no podemos hacer milagros, pero si intentáramos mejorar nuestro desempeño colaboraríamos en gran medida al desarrollo de nuestros educandos.

Algunas preguntas para reflexionar:
¿Los jóvenes que ingresan a estudiar pedagogía provienen ahora del quintil de más altos puntajes en la PSU?
¿Los profesores que comienzan su carrera cuentan con tutores que los guían durante los primeros años de su carrera?
Acerca de calidad de educación versus formación profesional pedagógica:
"Nos encontramos por tanto frente a una encrucijada. El país necesita urgentemente un gran número de profesores de excelencia pero las universidades encargadas de formarlos no están en condiciones de satisfacer esta necesidad. ¿Qué hacer?
Lo primero --y sin embargo lo más difícil de lograr-- es aumentar la capacidad que poseen las carreras de pedagogía para atraer a los mejores egresados de la enseñanza media. Si no se modifica drásticamente el estatus socio-económico de la profesión docente, su potencial de atracción se mantendrá dentro de los límites actuales. Es decir, los profesores deben obtener remuneraciones sustancialmente mayores y, para eso, se requiere aumentar fuertemente la subvención. Mientras no se de este paso, todo lo demás que se haga para mejorar el desempeño de la profesión docente será insuficiente. "
José Joaquín BrunnerDirector Centro de Políticas Comparadas de EducaciónUniversidad Diego Portales
Evaluar nuestros estudiantes nos parece una tarea difícil por la diversidad que encontramos dentro de la sala de clases, autoevaluarnos nos parece aun más complejo, por la falta de objetividad y tal vez de competencias en este ámbito hace que salgan a la luz las falencias que en nuestra formación académica tenemos.
Una evaluación por parte de un evaluador externo como se hace durante la práctica profesional sería también una alternativa, aquí aparece el conflicto del presupuesto, y un conflicto aun mayor y más grave a mi parecer, no puede ser posible que nos tengan que evaluar si somos profesionales, debemos contar con la capacidad de ser críticos con nosotros mismos e intentar mejorar nuestro desempeño, con perfeccionamiento pero sobre todo con calidad en lo que entregamos tanto en lo académico como en lo emocional, eso contribuye a formar personas, no entes con contenidos y sin valores.


1 comentario:

Profesora dijo...

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LA PROFESORA