Sin duda el proceso enseñanza-aprendizaje es el motor de la educación porque si no se enseña no se aprende y viceversa. Separar estos conceptos resulta difícil pues hablar de enseñanza sin mencionar aprendizaje no abarcaría en su totalidad lo que es el concepto.
En primera instancia se podría hacer una crítica a la enseñanza y por ende a como nuestros alumnos aprenden, pero bajo las bases del curriculum y de lo que plantea el Ministerio de Educación los planteamientos cambian. Cierto es que existen muchas falencias en la enseñanza, en como se abordan ciertos temas, criterios etc, pero mucho de esto tiene su explicación. Pocas horas de clases, sumado a una mala infraestructura sin contar todo lo que hay detrás del estudiante hacen difícil la tarea de enseñar.
Y es ahí donde me quiero detener, enseñar para aprender, pero cuesta tanto en algunos casos que hasta pareciera que la labor del profesor es mala por sí sola pero no se cuenta con que hay una serie de factores que dificultan la labor.
El fin de la enseñanza es el aprendizaje. Y esa es la premisa con la que cada profesor debe partir antes de aventurarse en esto de la pedagogía. Se enseña para aprender, pero muchas veces lo entregado no es recibido.
Para enseñar se necesita paciencia, dedicación, tiempo (cronológico y físico). Y por otra parte para aprender se necesita sentir esa entrega del profesor para que el alumno se entregue al conocimiento. Y es ahí donde está la complejidad del proceso enseñanza-aprendizaje por que lo es. Es un proceso, no es de un día para otro sino que toma tiempo y requiere de múltiples factores. Existen dos partes y se deben evaluar ambas, las cuales deben estar en óptimas consdiones para que se lleve a cabo con éxito. Por que en el éxito del proceso es donde está el aprendizaje. Si esto se logra, se aprende; es así de simple, pero complejo de lograr. Tan complejo que se recurre a metodologías de estudio para los alumnos y técnicas pedagógicas para los profesores. Se pone énfasis en lo que debe ser el profesor para que el alumno aprenda pero aveces se deja de lado la otra parte, el alumno. No se evalúan las condiciones en las que éste llega al aula. Y eso es importante.
Porque la mochila que carga (la mochila emocional) que aveces pesa tanto, no le permite concentrarse entonces aunque el profesor sea brillante en cuabto al conocimiento que entrega y utilice las mejores herramientas pedagógicas el aprendizaje no se logrará. La enseñanza sí pero en este caso falta la otra parte del proceso enseñanza-aprendizaje.
Como hay otros casos donde el alumno pone todo de sí para para aprender pero existen profesores que se ganan el sueldo sin esforzaese mucho, entonces acá tampoco se logrará el proceso, aunque creo que en esta oportunidad hay mayor probabilidad que se logre, comparándolo con el caso anterior, porque si el alumno quiere aprender lo va a hacer.
La enseñanza-aprendizaje si bien cuenta tanto con profesor-alumno no me parece que sea 50 y 50, creo que este proceso lo hace más el alumno puesto que el es constructor de su propio aprendizaje; si tiene ganas de aprender, si se le dan las condiciones se va a lograr, ahora si lo que el profesor aporta al proceso es bueno, esto será óptimo.
Por lo tanto y a modo de conclusión la complejidad del proceso enseñanza-aprendizaje ha llevado a la reflexión y han puesto de manifiesto que existen dos partes para que se logre, una con mayor responsabilidad que la otra, pues el alumno es el interesado enaprender y además hay múltiples factores que pueden pejudicar esto (el proceso) como son problemas conductuales, socioeconómicos, afectivos, infraestructura, etc, que merman el objetivo y lo hacen más difícil aún.
domingo, 16 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Estimada Carol:
Realizaste un muy buen comentario, pero debo informarte que el plazo para publicar era el sábado 15 hasta las 23:59 hrs.
Lamentablemente tienes la nota mínima un 10.
ATTE.
LA PROFESORA.
Publicar un comentario